Volvemos a despertar la actualidad del día bajo una de las
grandes frases a las que nuestros gobernantes nos tienen
acostumbrados.
Esta semana el ministro Cristóbal Montoro, ha regalado a
todos los españoles algunas frases que lejos de acercarse a la realidad,
abrazan una realidad que solo se percibe tras los muros del congreso de los
diputados.
El ministro ha incidido
en que los analistas del mundo miran a España "con admiración y
sorpresa", no ha dudado en volver a señalar la “ilusión” que han
recuperado los españoles, para rematar su comparecencia afirmando que el Gobierno
de España acabará la legislatura con menos parados que al inicio de la misma.
Una vez más el mensaje del
ministro apura la realidad y la exprime hasta el máximo, con el único
objetivo
de ver solamente aquello que él quiere ver. Nadie duda que no haya
ciertos atisbos lejanos de recuperación, o que algunos datos mejoren las
perspectivas futuras, pero la realidad es mucho más amplia de lo que el Sr. Ministro quiere hacernos ver.
Ayer y hoy, durante el debate sobre el
objetivo de estabilidad presupuestaria, la política nacional se ha vuelto a
alejar un poquito más de la realidad de su pueblo. Montoro no ha querido hablar
de la vulneración de los salarios, de la precarización de los contratos de
trabajo, de la pobreza y hambre infantil o de los continuos ataques a servicios
esenciales como la sanidad, la educación o los servicios asistenciales para
discapacitados.

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